viernes, 4 de septiembre de 2015

Laberintos en edificios de acceso público

 Que se construyan laberintos en iglesias y catedrales ha sido, históricamente, algo muy común (sobre todo en el gótico). En muchos países ver un laberinto en el pavimento, o en el exterior, de la iglesia ha dejado de ser algo sorprendente. En esos mismos sitios, está siendo cada vez más frecuente encontrar laberintos en los hospitales, colegios, parques y prisiones.

   ¿Por qué? 

   No hay una respuesta simple para esa pregunta. Puede ser por moda, ser por estética, por "molonidad", porque (como en el vídeo) haya alguien con capacidad de decisión que haya experimentado los laberintos... ¿quién sabe?, cada caso es distinto a los otros.

   Lo que me gustaría tratar aquí, brevemente (es algo que suelo tratar de forma más amplia en las conferencias, pero aquí por escrito, sin poder poner a la gente a caminar, no es lo mismo), son los motivos por los cuales los usuarios de esos edificios están encantados con los laberintos instalados.

   Al final del post incluyo unos vídeos (muy cortos) elaborados por The Labyrinth Society en los que aparece gente hablando sobre su experiencia con los laberintos en los distintos tipos de edificios. Siempre me ha parecido curioso, aunque lógico visto lo visto, su uso en prisiones, y aunque, de forma meramente intelectual, puedo deducir los motivos por los cuales poner un laberinto puede ser útil como actividad a realizar en una prisión, sin testimonios de primera mano todo lo que se pueda decir aquí no pasaría de mera conjetura.

En alguno de ellos podemos ver experiencias muy cercanas a lo espiritual pero, como es lógico, también tiene que haber otro tipo de motivos por los cuales un laberinto resulte útil para quienes lo transitan. Las utilidades más comunes de un laberinto (unicursal, recordemos, es imposible perderse) son las siguientes:

1.- Paseo.

   ¿Caminas mientras hablas por el móvil?, ¿y mientras espera por alguien?. Si la respuesta a cualquiera de esas dos preguntas es afirmativa, o si te gusta caminar, un laberinto puede ser algo útil para ti. Cualquier laberinto unicursal te permite desplazarte bastantes metros sin alejarte de donde estabas cuando comenzaste a caminar.Un laberinto de 13 metros de diámetro te permite hacer un recorrido de casi 270 metros sin pasar dos veces por el mismo sitio.
   ¿Qué mejor que un laberinto para el jardín de un hospital? Puedes caminar por el jardín sin alejarte demasiado de la entrada del hospital y estar pendiente de lo que ocurre.

2.- Pensar.

   Relacionada, en cierto modo, con la anterior. Hay muchas personas que caminan mientras piensan (quien esto escribe, sin ir más lejos). El laberinto unicursal permite caminar muchos metros prestando una atención realmente mínima a por donde caminas. Ya no hay distracciones de semáforos, coches, bicicletas, niños con balones..., sólo algún giro de vez en cuando en medio del camino.

3.- Meditación.

   Este es un uso que se les ha dado desde siempre, porque, ¿qué es, sino -como se hacía antiguamente-, recorren un laberinto rezando un determinado salmo? Es común, hoy en día, otorgar asignaciones simbólicas a algunos tramos del laberinto e ir reflexionando sobre esas asignaciones a medida que se van recorriendo. Y esto tampoco nace en la actualidad, porque ya en el renacimiento hay casos en los que se colocaban estatuas alegóricas de, por ejemplo, principios alquímicos, para que quien recorriera el laberinto y conociese el lenguaje simbólico utilizado pudiese meditar sobre ello.

4.- Pasarlo bien.

   A los niños les encanta recorrer laberintos. Hacen carreras para ver quien los recorre en menos tiempo. Y los mayores también somos dados a buscar cualquier excusa para darle un uso lúdico. Les prendemos fuego para las festividades estacionales, ponemos una hoguera en medio en San Juan...
Bien mirado, la relación entre los laberintos y el fuego es algo que merecería un estudio más profundo.

   Y ahora os dejo con los vídeos sobre laberintos en cada uno de esos tipos de edificios, están en inglés pero con subtítulos en castellano. Si el tiempo me lo permite, haré entradas sobre laberintos que se vayan construyendo en esos edificios.