jueves, 16 de febrero de 2017

Laberintos españoles: Laberinto en Villapresente (Cantabria)

Todos los que tengáis un cierto interés en el tema de los laberintos ya lo habréis visto -de algún modo u otro- anunciado: el 8 de abril se abrirá el laberinto estable más grande de España.

Es un laberinto vegetal, de 5.000 metros cuadrados, creado por Emilio Pérez, y que será gestionado por su hija. Poco más puedo decir por ahora que no haya salido ya en las noticias. En cuanto sepa más, haré una entrada al respecto. Por ahora os dejo una foto y un vídeo del laberinto (ambos cogidos de internet):














viernes, 10 de febrero de 2017

Laberintos en hospitales:Eastern State Hospital (Virginia)







En el Eastern State Hospital in Williamsburg (Virginia, EEUU)instalaron (hace años ya) un laberinto para tratar con el estrés.
El Dr, Koz,  promotor en su momento de éste laberinto, asegura que es un modo de promover la meditación para encontrar la calma. También afirma haber optado por el fomato unicursal (labyrinth) en lugar del multicursal (maze), porque así no se provoca ansiedad por tener que buscar la salida.

Una cosa buena de éste laberinto es que su acceso, y sus medidas, están adaptadas para que se pueda recorrer con silla de ruedas.

Como vemos en la foto, parece que se ha recurrido al tan manido últimamente, pero socorrido, diseño de Chartres



Y, para finalizar, una foto de la inscripción que se encuentra en la entrada del laberinto.



Que traducido de forma rápida, vendría a decir esto:

"Éste laberinto representa una oportunidad para la el paseo meditativo, que es una de las más antiguas herramientas contemplativas y transformacionales conocidas por la humanidad. Durante siglos, el laberinto ha sido usado para promover la salud, conexión, comunidad y paz. Reconociendo la contribución proporcionada al Easter State Hospital por la familia Galt, el laberinto terapeutico se contruyó para promover un entorno sanador para todos aquellos que escojan viajar su único camino hacia el centro. Transitar el laberinto en este único camino puede reducir estrés y aquietar la mente.
Este laberinto terapéutico fue patrocinado íntegramente por donaciones privadas.  Elizabeth Pollar, nieta del Reverendo Pollar fue decisiva en el patrocinio de éste laberinto.
Dedicado
12 de Octubre de 2002
129 Aniversario del Easter State Hospìtal.





miércoles, 23 de noviembre de 2016

La granja Stoughtom y el laberinto de Super Mario


 




   No es la primera vez que hablamos de los laberintos en cosechas. Es lo bueno que tienen, como cambian cada año son una fuente constante de noticias (unas buenas y otras irrelevantes). La granja Staughtom, en el Valle de Newark-Nueva York, es uno de esos lugares en lo que con mejor o peor fortuna hacen el laberinto anual (el vampiro de 2010 no estuvo a la altura de otros años), y este año el tema del laberinto ha sido el juego Super Mario.

   Ante la creencia general, la mayor parte de estos sitios no lo hacen por arrebatos de altruismo laberíntico, y aunque hay algunos que sí pueden estar abiertos al público gratuitamente, como podemos ver este no es el caso de la granja Staughtom.





Calendario de Laberintos Veriditas 2017


   La organización Veriditas ha sacado un calendario para 2017 con fotografías ilustraciones de laberintos. Se puede comprar desde su página web. No parece complicado de hacer, de modo que me estoy planteando diseñar yo uno, descargable gratis en pdf. Ya lo iré comentando




viernes, 29 de julio de 2016

Creactividad Cero y “Prestigio” VS. Dignidad.

   Primero os voy a soltar un rollaco de los buenos, y luego voy a explicar los correos que han generado este post.

Ahí va el rollaco.

   Cada vez que alguien me pregunta: ¿qué significan los laberintos?, mi respuesta es la misma: “Un laberinto es un símbolo”.

   Los símbolos tienen el significado que le otorga quien los crea (o el que le otorga quien los interpreta). Un laberinto puede expresar su simbología mediante su situación (dónde y cómo lo coloquemos), su forma general (recordemos como los octogonales, por ejemplo, tenían una connotación espiritual especial en el cristianismo), por la distribución del trazado interior (mucho más abstruso, y ya más orientado para conocedores del tema), materiales, etc, etc.

   Diseñar laberintos es entretenido, al menos para mí y algunos chalados como yo. No esos laberintos que te genera el ordenador automáticamente. No. Laberintos estéticos, agradables de ver. Lo haces cuando te viene una idea a la cabeza, cuando te lo pide un conocido, o cuando te aburres.

   Y, sin embargo, casi todo el tiempo que le pueda dedicar a eso es inútil. El 85% de las instalaciones de laberintos son copias del laberinto de Chartres o reducciones del mismo. ¿Por qué? Porque lo hace todo el mundo, porque algunos colectivos de laberintos basan todo lo que hacen en ese laberinto, y porque mola mucho decir que eres “labyrinth designer” y que tu único esfuerzo sea cambiar los numeritos de las escalas del diseño de Chartres que tienes en el autocad para adaptarlo al espacio en el que tienes que ponerlo.

   Salvo honrosas excepciones, todo es así, o, la otra variante, que es hacer un pasillo que recorra un camino, hacer que ese pasillo de unos cuantos giros “porque sí” y ¡hala, ya han hecho un laberinto!.
Tras el boom de hace unos años, la creatividad ha caído a niveles que rozan el absurdo.
   ¿Y por qué os estoy soltando todo esto?

   Pues porque he estado teniendo un intercambio de correos que me ha cabreado bastante.

   Desde que inicié mis webs sobre laberintos, y sobre todo desde la publicación del libro, he mantenido correspondencia con todo tipo de personas: jardineros que querían usar alguno de los diseños que salen en el libro, profesores que han hecho actividades con laberintos, jardines botánicos, un grupo pagano que me preguntó sobre posibles formas baratas de instalar un laberinto… y algunos más. A todos ellos les he contestado con educación, con interés y les he prestado consejo hasta donde he podido. Un par de veces me he encontrado, meses después, correos en la bandeja de spam y esos no los he contestado porque ya tenían su tiempo, pero, por lo general suelo ser rápido contestando. ¡Qué narices! Soy un friki de los laberintos, me encanta que me escriban para esas cosas.

   Sin embargo no me dedico en exclusiva a ello (sería genial, pero uno tiene que vivir y para eso el dinero es importantísimo, como todos sabréis) y me lo tomo como una pasión que de vez en cuando me permite conocer gente y hacer alguna que otra cosilla por ahí. Por eso me hizo especial ilusión cuando una promotora inmobiliaria (cuyo nombre no voy a mencionar para ahorrarme posibles repercusiones legales, que hoy en día acabas en el juzgado por nada) se puso en contacto conmigo para que les ayudase con un laberinto que barajan incluir en un pequeño espacio entre dos de los edificios que tienen en proyecto. Buscando sobre laberintos en internet habían dado con mis webs y con mi libro y querían que yo estuviese en el proyecto.

   Tras unos momentos de euforia, releí el correo y me llamó la atención la expresión “figurase usted en el proyecto”. ¿Cómo que “figurase”? Hmmm. No me sonó bien, y les contesté pidiendo más información. Su contestación incluía los siguientes puntos:
  • Mi nombre constaría en el proyecto.
  • Asesoraría a distancia (skype y correo electrónico) sobre el laberinto y su instalación.
  • Estaría allí un par de días cuando comenzase la instalación, y otro día más cuando finalizase para supervisar un poco todo.

   Al leer ese correo, si no hubiese sido porque estaba en el trabajo hubiese expresado mi alegría de un modo más efusivo, pero como estaba en el trabajo me limité a tamborilear un poquito sobre la mesa con una sonrisita en la cara y a pensar en cuando podría ir. Dicen los bardos que hay una leyenda que afirma que en octubre tendré unos días de vacaciones, de modo que contacté con ellos para saber si esos días serían una fecha adecuada. La contestación incluía estos puntos de interés, eso sí, explicados de forma muy políticamente correcta:
  • El laberinto ya estaba escogido. Era el de Chartres, por supuesto.
  • Iban a instalarlo como les diera la puta gana dijera yo lo que dijera.
  • El transporte, comida y alojamiento para ir allí saldrían de mi bolsillo, de modo que podía ir cuando quisiera.
  • Por el contexto quedaba absolutamente claro que lo que les interesaba era que figurase en el proyecto el nombre del tipo que había escrito un libro sobre diseño de laberintos.
  • No me iban a pagar nada, pero yo debía tener en cuenta el “prestigio” que me iba a otorgar aparecer ahí, y que eso me valdría de publicidad.

   O sea, que yo tenía que poner mi nombre en un proyecto de un laberinto que no tenía nada de original (vaya diseñador de mierda, pensarían los que tuviesen una mínima idea de laberintos), que lo instalarían como les diese la gana (con lo cual puede ser una chapuza del quince), no me pagarían nada por usar mi nombre, y aún por encima del uso gratuito de mi nombre (que tampoco es un nombre que mueva masas, que quieres que te diga, pero qué coño, es mío y hago con él lo que me da la gana) iba a tener que gastarme unos 500-600 euros en ir allí a que alguien se haga una foto conmigo para que quede bonito en la presentación del laberinto.

   Todo ello por el posible prestigio y publicidad que me pueda dar eso, que igual es publicidad negativa.

   Va a ser que no. Is going to be that not (en inglés del Telón de Grelos).

   Una cosa es ser amable y que a uno le guste ver que alguien reconoce su trabajo, y otra ser gilipollas.


   Lo peor, es que no dudo de que encuentren a alguien que se preste a lo que yo me he negado, porque, como dije al principio, siempre hay a quien le pone muchísimo decir que es “labyrinth designer” aunque en realidad sea una farsa.

viernes, 1 de julio de 2016

El laberinto de Borges, y documental rodado en él.

   Si realizas búsquedas sobre laberintos en el todo-busca-poderoso Google, no tardarás en dar con Borges, a quien le gustaba utilizar el laberinto en su obra (en éste enlace se puede encontrar una disertación al respecto).

   Una amiga del escritor, Susana Bombal (de la familia propietaria de la Finca Los Álamos, en San Rafael, Mendoza, Argentina), también era amiga del diseñador de laberintos Randall Coate. Cinco años antes de la que Borges muriera Coates tuvo un sueño: En ese sueño Susana Bombal le decía que Borges había muerto y le proponía diseñar un laberinto en recuerdo del escritor.

   El resultado de ese sueño fue el siguiente diseño, que se realizó en 1986 tras la muerte de Borges. El diseño, con forma de libro abierto, incluía representaciones de símbolos importantes en la obra de Borges como el reloj de arena, el bastón de un ciego y la cinta de Moebius.



   Sin embargo, habría que esperar hasta el 2003 para que se construyese el laberinto a impulso del nieto de Susana Bombal, Camilo. El laberinto ocupa más de una hectárea y se construyó con más de 8.000 arbustos de buxus.



Más tarde, se construyó una réplica del laberinto en Venecia, una de las ciudades favoritas del autor.



   Actualmente, en la versión final (reabierta en enero de 2016) del laberinto en San Rafael, se ha incluido un cañaveral para que los niños puedan jugar, una pulpería restaurada que data de 1880, una torre (de unos 18 metros de alto) desde la que se podrá observar el laberinto, un micro-cine y un museo.



   Ahora, en Junio de 2016 ha comenzado el rodaje de un documental sobre Borges, que incluye la historia de su relación con la familia Bombal, y que se está rondando (al menos en parte) en la finca con el laberinto.


 
Y, como siempre que me es posible, un vídeo para terminar. Había otros mejores (es obvio), pero en esos se veía el laberinto recién plantado, de modo que he preferido éste.







viernes, 20 de mayo de 2016

Té y laberintos nocturnos

The 100-foot diameter labyrinth at Innisfree Farm and Botanic Garden. - Supplied photo



   El laberinto que se puede ver en la foto mide 100 pies (unos 30,5 metros) de diámetro, y los caminos están delimitados por conchas blancas de ostra.

   Lo han construido en la Granja y Jardín Botánico de Innisfree (Courtenay, Vancouver), con diseño de Meg Hansen (miembro de The Labyrinth Society).

   Este diseño está hecho, aparte de para formar parte de las actividades diarias del jardín botánico, para realizar actividades (no sólo transitar el laberinto) las noches de luna llena de los meses de verano, en las cuales las conchas blancas de ostra brillan con la luz de la luna.




   Además, si vas a una de las caminatas nocturnas, antes de transitar el laberinto te invitan a un té.

   Una forma distinta de impulsar la vida comunitaria.